Una imagen... "Mystic river"
Las dos últimas escenas de “Mystic river” (2003) reflejan toda la complejidad y riqueza temática de la película de Clint Eastwood: la fatalidad, la pérdida de la inocencia, el protagonismo de la ciudad, la violencia arraigada y asumida, y la justicia de la “calle” frente a la “legal.
Pero también la importancia de ellas, las esposas, como apoyo vital para ellos. Si “El funeral”, de Abel Ferrara, ponía de manifiesto las influencias en la sombra de las mujeres en la conducta y los actos de los mafiosos, en “Mystic river” son su equilibrio.
La máxima de “Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer” se cumple. El atormentado Dave (Tim Robbins) caerá en desgracia justo cuando su cónyugue llega a desconfiar de él; el ponderado agente de policia Sean (Kevin Bacon) recupera a su mujer e hija como recompensa a su honesta actuación; y el mafioso Jimmy (Sean Penn), hundido por los remordimientos y la violencia utilizada, recibirá en el momento más crítico, y como bálsamo mágico, el aliento tan inesperado como contundente de su esposa (Laura Linney).
Y ahí queda esa imagen de Jimmy, tan victorioso como patriota.



